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El Abir surgió como método de lucha del pueblo de Israel en tiempos de los tres patriarcas, Abraham, Isaac y Jacob. Abraham era hijo de Teraj, señor de la guerra de Nimrod (gobernador del reino de Babilonia); tuvo una revelación monoteísta y abandonó Babilonia con dirección a la Tierra de Canaán. Abraham enseñó los métodos de lucha que había aprendido de su padre, Abir-Qesheth, a su hijo Isaac, quien a su vez lo enseñó a su hijo Jacob. Jacob desarrollo este tipo de arte de guerra hasta dar a cada uno de sus doce hijos, que dieron vida después a las Doce Tribus de Israel, una forma particular para cada uno. Fue durante este período de la historia en el que los guerreros hebreos Abir (o Habiru) entraron en la Tierra de Canaán, moviéndose después hacia el suroeste y Egipto. Durante los años de esclavitud en Egipto los hebreos desarrollaron aún más el arte de la lucha y para cuando regresaron a la Tierra de Canaán lo emplearon en la conquista de la tierra que Dios les había prometido y que pasó a llamarse la Tierra de Israel.

El arte de guerrero de los israelitas – la tradición Abir – fue reorganizada aún más y depurada en el período de la Monarquía. Primero Saúl, de la tribu de Benjamín, y después bajo la monarquía unificada de David y Salomón y de sus descendientes. Mientras estuvieron en pie el primer y segundo templo, el sistema Abir fue empleado en el campo de batalla contra babilonios y romanos. Con la destrucción de los templos y el comienzo del exilio y la diáspora judía, la tradición Abir fue llevada a Persia y Arabia. En Arabia, los "Bani Abir" ("hijos de Abir") fundaron una sociedad de guerreros descendientes de la estirpe de David que habían sido despachados al Yemen, donde se asentaron en la zona de Habban sobre todo. Aislados en un ambiente primitivo y hostil, estos guerreros y sus descendientes preservaron muchas de las tradiciones milenarias. En siglos posteriores, muchos de los miembros de la sociedad "Bani Abir" fueron guardaespaldas de monarcas árabes y otros importantes dirigentes políticos y religiosos. Este es el legado de la familia del Aluf Abir.
Con el regreso a la Tierra de Israel en el siglo XX, la tradición Abir quedó en el olvido. Este proceso ya había comenzado décadas antes durante la Operación "Alfombra Mágica" que trajó a Israel a la mayoría del judaísmo yemenita. Varios de los "Bani Abir" hicieron el camino a pie hacia Israel antes de esa operación. Las relaciones entre los árabes locales comenzó a deteriorarse y los judíos de Hadramut fueron blanco de sospechas hasta el punto que ningún árabe les daba préstamos por miedo a que se escaparan a Israel sin pagar. Muchos de los árabes se enrolaron además en el Ejército británico y obtuvieron rifles y armas de fuego. Esto desarrollo una nueva amenaza y los Bani Abir interrumpieron sus prácticas para no despertar sospechas o provocaciones. De hecho, los miembros de la sociedad fueron prohibidos de discutir o hablar sobre el Abir con nadie que no fuera del grupo. De esta forma, nadie supo que el Aluf Abir anterior aún estaba con vida, porque miembros de la sociedad habían sido atacados y se temía por su vida. Entre los asesinados estaba un hermano del Aluf Abir, quien habiendo fabricado una magnífica espada para el rey de Yemen, éste lo ordenó matar para que no hiciera algo tan bello para otra persona.
Los Bani Abir permancieron en la sombra hasta el año 2001, cuando Abir Ro´yim autorizó al actual Aluf Abir de Abir Quesheth a enseñar abiertamente y propagar los métodos de lucha de este arte milenario. La autorización la dio después de que su hijo, el actual Aluf Abir, le convenciera de la necesidad de no dejar que se perdiera esta tradición del Pueblo Judío.
En 2008 la Autoridad de Deportes de Israel, a través de su entidad representativa, el College Wingate de enseñanza deportiva, reconoció el Abir como arte de combate y defensa especifico de Israel.